Para qué sirve
Acompaña la resignación profunda: la sensación de que ya no hay nada por hacer y no vale la pena intentarlo.
Cuando está en desequilibrio
Desesperanza, rendición, frases como ‘ya probé todo y nada sirve’, poco deseo de seguir buscando.
Cuando se equilibra
Esperanza renovada y apertura a nuevas posibilidades.
Situaciones en las que suele acompañar
- Procesos largos sin resultados visibles.
- Sensación de haber ‘tirado la toalla’.
- Cansancio de intentar sin éxito.
- Falta de fe en que algo pueda mejorar.